Es la pregunta que más nos hacen los clientes que valoran instalar carga rápida DC en su hotel, parking o centro logístico, y la respuesta honesta es: depende de tres variables que pesan mucho más que el precio del propio cargador.

La primera es la potencia. Un cargador de 40 kW y uno de 120 kW no solo tienen un precio de equipo distinto, sino que exigen una instalación eléctrica completamente diferente aguas arriba: cableado de mayor sección, protecciones dimensionadas y, en muchos casos, un centro de transformación propio si la potencia contratada del edificio no es suficiente.

La segunda es la obra civil: distancia entre el cuadro eléctrico y el punto de carga, si hay que abrir zanja, si el pavimento es asfalto o adoquín, y si se necesita canalización protegida. En muchos proyectos, la obra civil termina pesando más en el presupuesto que el propio cargador.

La tercera es la gestión: si vas a cobrar por el servicio, gestionar accesos por usuario o integrar el cargador con un sistema de facturación, necesitas backend, conectividad y una app de gestión, lo que añade un coste recurrente pero también abre una vía de ingresos.

Nuestro equipo hace un análisis de sitio sin coste antes de dar cualquier cifra cerrada, precisamente porque estas tres variables cambian el presupuesto más que el propio catálogo de producto.