El grado de protección IP (International Protection) indica, con dos cifras, hasta qué punto un equipo está protegido frente a la entrada de sólidos y de líquidos. En un cargador rápido DC instalado a la intemperie, ese dato deja de ser una especificación más para convertirse en una condición de seguridad.

El primer dígito del IP54 (el 5) indica protección contra polvo: no impide la entrada completa de partículas, pero sí en una cantidad que no interfiere con el funcionamiento del equipo. El segundo dígito (el 4) indica protección frente a salpicaduras de agua desde cualquier dirección, algo esencial en instalaciones exteriores expuestas a lluvia.

Para un parking, una gasolinera o un área de servicio, esto significa que el cargador puede operar de forma segura en condiciones climáticas normales sin necesidad de marquesina ni protección adicional, aunque en zonas de lluvia muy intensa o exposición directa al agua a presión sigue siendo recomendable una cubierta.

Además del IP, conviene revisar el rango de temperatura de operación del equipo. No sirve de mucho un buen grado de protección frente al agua si el cargador deja de funcionar de forma fiable con las heladas de enero o el calor de agosto en una instalación exterior.