Cuando un proyecto pasa de un cargador rápido DC a varios, el reto deja de ser solo «qué cargador comprar» y pasa a ser «qué potencia eléctrica necesito contratar y cómo la reparto», y ahí es donde muchos proyectos se encarecen si no se planifican bien desde el principio.
El primer paso es entender que rara vez todos los cargadores funcionarán a la vez a máxima potencia. Un sistema de gestión de carga (load management) puede repartir dinámicamente la potencia disponible entre los cargadores activos en cada momento, evitando tener que contratar la suma de todas las potencias máximas de todos los equipos.
El segundo paso es revisar si la potencia contratada actual del edificio o nave es suficiente, o si hace falta ampliar el suministro con la compañía eléctrica, lo que puede añadir plazos de meses al proyecto y conviene anticipar cuanto antes.
El tercer paso es pensar en el crecimiento futuro: dimensionar la acometida y el cuadro eléctrico para admitir cargadores adicionales más adelante suele costar mucho menos durante la obra inicial que ampliarlo después, cuando ya está todo instalado y en funcionamiento.